MATERIALES Y ACABADOS
En cuanto a la estética, los materiales y colores jugaron un papel esencial en la creación del ambiente deseado. Se priorizaron tonos cálidos y neutros, como beige, tierra y crema, que favorecen la sensación de tranquilidad y acogida.
Las texturas, como el papel pintado, añadieron un toque decorativo sin sobrecargar los espacios. Aunque la mayoría de la casa siguió una línea cromática coherente, se introdujeron azules y verdes en el ascensor, aportando un contraste fresco y divertido.
Para los acabados se optó por materiales naturales y cálidos. El parquet fue el protagonista en los suelos, mientras que los techos de volta catalana, un elemento arquitectónico clásico, se conservaron para preservar el carácter original de la vivienda.
La luz natural fue uno de los puntos fuertes de la vivienda. Al estar bien orientada y construida, cuenta con una iluminación excepcional durante todo el día. Para potenciar este aspecto, se eliminaron tabiques que bloqueaban el paso de la luz, permitiendo que fluyera libremente desde el este hasta el oeste. La elección de colores claros en las paredes y techos también ayudó a maximizar la luminosidad de los espacios. Este enfoque no solo amplificó la luz natural, sino que también conectó visualmente las distintas áreas de la casa, aportando una sensación de continuidad.
En todo momento, la simplicidad y lo natural fueron la guía del diseño, evitando elementos superfluos y destacando la belleza de lo sencillo.