DISEÑO, INTERIORES Y CASAs DE VERDAD

20 junio 2026

TEXTO: Isabel Escauriaza | PROYECTO: Mélissa Pluchino para Studio Ouvrage | FOTOGRAFÍAS: Margaux Buisson 

En una de las torres residenciales construidas en París durante la década de 1970, Studio Ouvrage ha reformado este dúplex de 75 metros cuadrados partiendo de un problema concreto: la distribución original no se ajustaba a los usos del propietario ni a sus exigencias de confort. El proyecto cambia esa distribución antes que cualquier otra cosa.

La intervención incluye arquitectura interior, diseño y dirección de obra, y se apoya en tres decisiones: eliminar un muro de carga, trasladar la cocina a una habitación que antes no la tenía, y mejorar el aislamiento acústico, un requisito del cliente y uno de los principales retos técnicos del proyecto. Son cambios de distribución definidos antes de elegir un solo material.

El pavimento de la entrada, con su dibujo geométrico floral en terracota y blanco, marca desde el primer paso el criterio de material que se repite en el resto de la casa: piezas artesanales, sin estampados decorativos añadidos, que ya aportan el dibujo por sí mismas.

A partir de ahí, los materiales cumplen una función de continuidad entre estancias que antes no se relacionaban entre sí. La terracota, la madera y un verde profundo se repiten en cocina, escalera y baño, y se extienden hasta la terraza. La referencia a Les Roches Rouges explica la elección de esos tonos concretos: son los que el propietario pedía para conseguir un ambiente mediterráneo.

La escalera helicoidal, diseñada específicamente para esta vivienda y pintada en el mismo verde que la cocina, cumple una función práctica además de visual: une las dos plantas y organiza el acceso desde la entrada.

En la cocina, el azulejo esmaltado en verde brillante conecta con los tonos terrosos del resto del piso en lugar de contrastar con ellos. La isla, revestida de suelo a techo en esta misma cerámica, queda situada frente a las ventanas que dan a los tejados de París, de modo que el material y la vista comparten protagonismo sin competir entre sí.

El mismo azulejo, visto de cerca, muestra una superficie irregular y con variaciones de tono que evita el efecto de acabado industrial: es una decisión de material, no solo de color.

La cocina se convierte en uno de los puntos focales de la vivienda, pero no aislada del resto: desde el comedor, la librería de madera que recorre el pasillo conecta visualmente ambos espacios, y en el salón esa misma madera se repite en una librería de doble altura que ocupa toda la pared, frente al sofá.

La redistribución también resuelve la entrada de luz natural. Las estancias principales se reorganizan en relación con las ventanas existentes, y el caso más claro es el dormitorio de invitados: una habitación sin fachada exterior que recibe luz gracias a una apertura interior sobre la cocina, no a una ventana propia.

La terraza, amueblada con mesa y sillas en rojo intenso, es la continuación lógica de ese recorrido material: el mismo criterio de color saturado que aparece en la cocina se traslada al exterior, sin que el cambio de ambiente interior-exterior suponga un cambio de lenguaje.

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En el dormitorio y el baño de invitados, el azulejo a rayas verticales en azul sustituye al verde como acento cromático, pero mantiene el mismo principio: un solo material revestido de suelo a techo, sin mezclas adicionales.

El baño principal sigue el mismo criterio de materiales que el resto de la casa. El azulejo acanalado verde cubre la ducha de suelo a techo y conecta con el verde de cocina y escalera, mientras que la terracota del suelo retoma la de la entrada. La lámpara de pétalos superpuestos sobre la ducha es la única pieza que se aparta de ese criterio, sin que el conjunto pierda sobriedad.

El mueble de lavabo en madera maciza, situado bajo una ventana interior que conecta visualmente con la ducha, repite el mismo recurso ya visto en el dormitorio de invitados: usar aperturas internas para que la luz y la vista circulen entre estancias sin depender de fachada exterior.

El resultado es una vivienda en la que las decisiones de distribución, material y luz están conectadas entre sí, y donde la reforma resuelve un problema concreto de partida en lugar de limitarse a cambiar el aspecto del piso.

Studio Ouvrage es un estudio de arquitectura interior con seis años de trayectoria, formado actualmente por cuatro personas. Su trabajo se centra en proyectos residenciales, aunque también desarrollan espacios de hostelería y locales de uso público, como bares y hoteles: más que una tipología concreta, lo que define su selección de proyectos es la exigencia narrativa y una intención de diseño clara. Trabajan principalmente en Francia, con especial presencia en la región de París y en el área de Burdeos, sin descartar proyectos en otras zonas cuando el encargo lo justifica.

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