DISEÑO, INTERIORES Y CASAs DE VERDAD

Los nuevos azulejos tradicionales: vuelve el azulejo pintado a mano

Después de décadas de porcelánico liso y grandes formatos, el interiorismo contemporáneo ha redescubierto una de las tradiciones más antiguas de la cerámica: el azulejo pintado a mano.

Por: Isabel Escauriaza

20 marzo 2026

Marlborough Tiles
CMYK Arquitectura
Cerámica Fajalauza
Cerámica Fajalauza
Cerámica Fajalauza
Cerámica Fajalauza
Isabel Escauriaza

Una tendencia en alza

El azulejo pintado a mano ha vuelto, y esta vez para quedarse. Después de años de dominio del porcelánico liso y los grandes formatos, cada vez más personas eligen para sus casas superficies con historia, con variación, con la huella de quien las hizo. No hace falta ser arquitecto ni tener un presupuesto de interiorismo profesional: basta con un frente de cocina, un nicho de ducha o el zócalo de un pasillo para que uno de estos azulejos cambie completamente la lectura de un espacio.

La clave está en usarlos con criterio. Más que cubrir paredes enteras, funcionan como acento: un área pequeña donde el detalle pueda apreciarse sin abrumar. Cuanto más contenida es la superficie, más presencia tiene la pieza.

Qué son y cómo se hacen

El azulejo pintado a mano trabaja con la técnica de la mayólica: una arcilla cocida a baja temperatura, cubierta con un esmalte blanco opaco a base de óxido de estaño, sobre el que el artesano pinta directamente a mano. El momento del pintado es irreversible —los pigmentos se absorben de inmediato y no admiten corrección— lo que convierte cada pieza en algo genuinamente único.

Los colores vienen de óxidos metálicos: el azul del cobalto, el verde del cobre, el amarillo del hierro. Una tercera cocción fija los pigmentos y vitrifica el esmalte. El resultado son pequeñas variaciones de trazo y de tono entre piezas de una misma serie, irregularidades que capturan la luz de manera distinta a cada hora del día. Eso, que durante décadas se consideró un defecto, es hoy precisamente lo que se busca.

Art Antic
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Azulejo Portugués

Loja do Azulejo
Loja do Azulejo
Loja do Azulejo

Seis tradiciones, un mismo origen

La cerámica pintada a mano tiene raíces en culturas y geografías muy distintas. Aunque comparten técnica, su aspecto es bastante diferente. Una guía rápida para reconocerlas.

El azulejo andalusí es el más geométrico de todos. Estrellas, hexágonos, formas que se repiten hasta crear patrones hipnóticos en azul, verde, ocre y blanco. No tiene motivos figurativos —ni flores ni animales— sino pura abstracción. En casa funciona muy bien como suelo o como panel en una pared, aportando orden y carácter a la vez.

El azulejo sevillano es más libre y expresivo. Flores, ramas, pájaros, escenas del campo pintadas con trazo suelto y paleta amplia —azul, verde, amarillo, ocre—. Es el más barroco de todos, el que más color pone en una pared. Ideal para quien quiere un punto de exuberancia controlada.

La cerámica de Talavera de la Reina es más sobria que la sevillana. Sus motivos favoritos son los animales —liebres, ciervos, pájaros— y las flores estilizadas, casi siempre en azul cobalto sobre fondo blanco. Tiene algo de ilustración antigua, de grabado botánico. Elegante sin ser fría.

El azulejo portugués comparte esa sobriedad, pero lleva la narración más lejos: paisajes, escenas costumbristas, composiciones que cuentan algo. Azul y blanco casi siempre, con un trazo más detallado y pictórico. Es el que más se parece a tener un cuadro en la pared —o en el suelo.

La cerámica de Delft tiene un aire similar al portugués, pero con un toque más nórdico y ordenado. Molinos, barcos, flores orientales, escenas tranquilas de la vida holandesa. Paleta estrictamente azul y blanco, composiciones más simétricas. Es quizás el estilo más fácil de integrar en interiores contemporáneos.

La Talavera mexicana es la más colorida y festiva de la familia. Toma los motivos españoles —flores, animales, geometría— y los mezcla con influencias prehispánicas y orientales, en una paleta que añade al azul y blanco el naranja, el verde vivo y el negro. Tiene mucha energía y funciona muy bien como pieza única o en superficies pequeñas donde pueda brillar sola.

Azulejo Delft

Marlborough Tiles
Marlborough Tiles
Marlborough Tiles

Una tradición con raíces españolas

España tiene un papel central en esta historia. El azulejo llegó con la cultura árabe —la palabra viene del árabe hispano azzuláyǧa— y desde la Península se extendió por Europa y América. Sevilla y Talavera de la Reina fueron sus dos grandes centros productores: Sevilla con sus composiciones barrocas pintadas en el barrio de Triana, Talavera con sus motivos de fauna y caza que llegaron a decorar el monasterio de El Escorial por encargo de Felipe II. Desde Talavera, la tradición viajó con los colonizadores a México, donde dio origen a la Talavera poblana. Hoy, ambas están reconocidas conjuntamente por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad —la única declaración transcontinental compartida entre España y México.

¿Cómo usarlos en casa?

La pregunta más habitual es la del precio: el azulejo pintado a mano es más caro que su equivalente industrial, pero es también el tipo de elección que no pasa de moda, que envejece bien y que da a un espacio un carácter que ningún material de serie puede ofrecer. La manera más accesible de incorporarlos es elegir una superficie pequeña y dejar que sean el protagonista: el frente de la cocina entre encimera y armarios, el interior de una hornacina, los escalones de una escalera. En baños y cocinas de estilo contemporáneo funcionan especialmente bien combinados con materiales naturales —madera, piedra, latón— y con una paleta de fondo neutra que deje respirar el motivo.

Isabel Escauriaza
Más info
Dónde encontrarlos

Cuatro referencias para explorar, comprar y encargar azulejo pintado a mano, desde España hasta el Reino Unido.

Cerámica Fajalauza — Granada. Una de las tradiciones alfareras más antiguas de España, documentada desde 1517 y vinculada al barrio del Albaicín. Sus azulejos trabajan el fondo blanco con motivos vegetales, pájaros y la omnipresente granada en azul cobalto y verde cobre. Hoy la gestiona la Fundación Fajalauza, que vela por preservar el oficio. 

Art Antic l’Alcora — Castellón. Taller fundado en 1999 con un proceso completamente manual. Fabrican cualquier tipo de azulejo pintado a mano —desde piezas de catálogo hasta proyectos completamente a medida— y trabajan tanto para particulares como para proyectos de hostelería e interiorismo. Una opción muy sólida si se busca algo personalizado. 

Marlborough Tiles — Wiltshire, Reino Unido. Fabricantes de azulejo pintado a mano desde 1936, especializados en la técnica de la mayólica y en el estilo Delft. Cada pieza está pintada a mano por sus propios artistas y firmada individualmente. Su catálogo incluye colecciones propias y un servicio de encargo a medida. Envíos internacionales. 

Loja do Azulejo — Portugal. Tienda online con azulejo artesanal pintado a mano procedente de pequeños talleres y de fabricantes portugueses con casi 300 años de historia. Es la opción más accesible para quien quiere explorar la tradición portuguesa sin necesidad de encargar un proyecto: tienen catálogo online con envíos a España y toda Europa.

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