DISEÑO, INTERIORES Y CASAs DE VERDAD

LDK living outdoors, el mueble de exterior con alma mediterránea

Desde Ibi, a pocos kilómetros del Mediterráneo, LdK Living Outdoors diseña mobiliario de exterior que borra la frontera entre el interior y el exterior.

Textos: Isabel Escauriaza

8 abril 2026

LdK Living Outdoors nace en Ibi con una premisa que no necesita mucha explicación si se mira un mapa: pocos kilómetros del mar, muchas horas de sol al año. «Es que somos mediterráneos», resume Luis García, director de la firma, y a partir de ahí construye el resto del argumento: «LdK nace en Ibi, a pocos kilómetros del mar Mediterráneo y bajo muchas horas de sol al año. El diseño mediterráneo se caracteriza por la naturalidad, la luminosidad y una profunda conexión con el entorno. Eso es LdK».

El Mediterráneo, tal como lo entiende García, no es solo un clima sino una forma de relación con el espacio: una vida más relajada y social, en la que el exterior deja de ser un añadido y pasa a tener un papel central. Esa idea se traduce en líneas limpias y curvas elegantes, en materiales honestos y en una paleta de color que remite directamente al paisaje, al mar, a la tierra. García insiste en que esto no se queda en lo visual: «Entendemos el diseño mediterráneo desde una estrecha relación con la artesanía, el saber hacer local y la cultura que nos rodea. Son valores que forman parte de nuestra identidad y que intentamos trasladar a cada una de nuestras colecciones».

Esa traducción de paisaje a producto se ve con claridad en Escota, la colección más reciente de la marca: una serie de sofás y sillones, disponible en versiones compact y lounge, que recoge directamente el imaginario náutico. Para esta colección, LdK ha trabajado con Gancedo en dos textiles nuevos, uno en los tonos terracota de la tierra mediterránea y otro en los azules del mar, dos referencias de color que funcionan casi como un resumen de toda la marca.

Si el Mediterráneo explica el lenguaje formal de LdK, la segunda clave de la firma tiene que ver con dónde se sitúa ese lenguaje: en la frontera, cada vez más débil, entre el interior de la casa y su exterior. García lo plantea sin rodeos: «Se traduce en la incorporación de recursos tradicionalmente asociados al interior, como el protagonismo del textil, los volúmenes tapizados o una mayor atención a la experiencia final de cada usuario. Buscamos que nuestras piezas generen continuidad entre ambos mundos y que puedan integrarse de manera natural en espacios que hoy funcionan como una prolongación del hogar». Es una idea que conecta directamente con lo que García identifica como el cambio de fondo de los últimos años: la revalorización de terrazas, patios y jardines como parte central de la vivienda, equipados con el mismo nivel de diseño y confort que cualquier otra estancia.

Esa continuidad no se sostiene solo con tapizados. La iluminación es, para LdK, la pieza que permite que el exterior siga funcionando cuando se va la luz natural. «La iluminación es fundamental cuando la luz natural se apaga y es capaz de transformar completamente la percepción de un espacio exterior. No solo cumple una función práctica, sino que aporta atmósfera y envolvente. Permite prolongar el uso de los espacios exteriores y crear experiencias más acogedoras», explica García. Thalassia, su colección de lámparas sin cables, trabaja precisamente con los juegos de luces y sombras que genera la propia pieza; Pharos, una mini lámpara pensada para colocar en hilera, lleva esa misma idea a una escala más doméstica y festiva, casi de mesa puesta al aire libre.

¡Apúntate a la newsletter y accede gratis!

Tendrás acceso a todos los artículos sobre tendencias, novedades, ideas, productos, estancias, proyectos y más.

SUSCRIPCIÓN NEWSLETTER GRATIS | SUSCRIPCIÓN MENSUAL 4,5 € | SUSCRIPCIÓN ANUAL 45 €

Detrás de esa continuidad estética hay también una exigencia técnica que no es menor: aluminio por su ligereza y resistencia a la corrosión, textiles técnicos de altas prestaciones, espumas específicas para exterior. García lo resume como una ecuación sin jerarquías: «Son aspectos inseparables. Todo comienza por entender cómo se va a utilizar el espacio y qué experiencia queremos generar. A partir de ahí desarrollamos soluciones que combinan funcionalidad, ergonomía y resistencia con una estética coherente». El error más habitual, según observa desde su experiencia con proyectos residenciales, es justamente romper esa continuidad: tratar el exterior como un espacio aparte del resto de la casa, decidido solo por estética y sin tener en cuenta la orientación, el clima o el mantenimiento.

La sostenibilidad entra en esta misma lógica de fondo, no como un argumento añadido al final: materiales pensados para durar, personalización a través de talleres locales y tejidos de olefina con baja huella de carbono, cien por cien reciclables. Es, en cierto modo, la misma idea mediterránea aplicada al tiempo: una casa que se vive fuera tanto como dentro, y un mobiliario de exterior que aspira a comportarse, en durabilidad y en diseño, como cualquier pieza del salón.

Lo que define a LdK, en el fondo, es una manera concreta de mirar el clima propio y convertirlo en argumento de diseño. «El ADN de LdK se define por un diseño mediterráneo contemporáneo, una fuerte capacidad de personalización, accesibilidad (…) Nos mueve la búsqueda del equilibrio entre innovación, funcionalidad, estética y adaptación a las necesidades de cada proyecto». Una marca joven que crece desde Ibi sin perder de vista su origen: el Mediterráneo, la razón por la que cada pieza está pensada para vivirse fuera, con la misma exigencia y la misma vocación de permanencia que cualquier mueble de interior.

Más info

¡Apúntate a la newsletter y accede gratis!

Tendrás acceso a todos los artículos sobre tendencias, novedades, ideas, productos, estancias, proyectos y más.