DISEÑO, INTERIORES Y CASAs DE VERDAD

24 julio 2023

TEXTO: Isabel Escauriaza | FOTOGRAFÍAS: Facilitadas por el estudio

Un presupuesto ajustado y un espacio pequeño no impidieron que la interiorista creara un espacio acogedor y apetecible para su inquilino.

Este estudio de 22 m2 se encuentra en Issy-Les-Moulineaux, una pequeña ciudad situada al sur de París, en la región de la Isla de Francia.  La vivienda consistía originalmente en un pequeño estudio, que carecía por completo de almacenaje y no tenía ninguna zona de estar para las horas del día. Los clientes que recurrieron a la interiorista francesa Berenice Fallot eran una pareja joven que habían adquirido el apartamento como inversión, de modo que el proyecto consistía en hacer el espacio habitable y apetecible para alquilar. 

Las prioridades estaban clarísimas desde un principio: sacar el mayor espacio de almacenaje posible y plantear una zona agradable para el día, donde poder sentirse cómodo y tener espacio suficiente para estar, trabajar o lo que hiciera falta. Ahora bien, desde el principio la interiorista sabía que contaba con un presupuesto muy limitado. Los propietarios querían rentabilizar al máximo su inversión así que buscaban optimizar el espacio al máximo, creando el mejor espacio para el futuro inquilino, pero sin grandes intervenciones. De hecho, la distribución de los espacios no se tocó. 

Todos los elementos de almacenaje se consiguieron combinando series modulares de IKEA con elementos realizados a medida. 

En el dormitorio, la zona de dormir se combinó con el espacio de estar, quedando separada por un juego de separadores en lamas de madera, que enmarcan la cama. El cabecero se realizó de obra para crear huecos de apoyo sin necesidad de añadir mobiliario. Y en los armarios se dejó una zona de asiento a modo de bancada que permite hacer las funciones de zona de estar. 

Para dar profundidad a la zona de la cama, se jugó con un papel pintado (modelo Valdemossa de Coordonné). 

La pintura fue otro de los recursos de la interiorista para delimitar espacios y crear pequeños volúmenes. El blanco se utilizó como hilo conductor, pero con pequeñas pinceladas de contraste: con un rojo terracota oscuro en la entrada, y un tono empolvado en la zona de la cama, que también sirvió para crear un pequeño arco decorativo en la mesa de la cocina. 

En la cocina, el entrepaño de azulejos verticales en color anaranjado se convierte además en punto focal, creando un hilo conductor en todo el diseño. 

El baño también se configuró con un planteamiento muy sencillo, pero muy coqueto y luminoso. Suelo imitación terrazo, mueble lavabo de IKEA y también color blanco en la pared. En la zona de tocador-lavabo el pequeño salpicadero de azulejos en forma de escama añade valor decorativo al espacio. 

En definitiva, todo un acierto a la hora de crear un espacio perfectamente acogedor y apetecible, a pesar de las limitaciones de metros cuadrados y presupuesto. 

 

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