Una casa para toda la vida

Este es posiblemente un concepto del pasado, y aunque cueste reconocerlo, hay tiempos que no volverán. Han cambiado tantas cosas que nuestra forma de vivir, y por supuesto los espacios en los que vivimos, no son ajenos a esos cambios. Y la transitoriedad, la volatilidad y el cambio forman parte de este tiempo.

Sin embargo, esta perspectivas del cambio constante no es una forma de vida para todos. Hace muchos siglos que nos convertimos en seres sedentarios, y la familia sigue siendo una estructura estable en la que construimos nuestro proyectos de vida. Así que la permanencia y la estabilidad seguramente nos definen más que la transitoriedad.

Las viviendas de alquiler nos aportan la flexibilidad del cambio, las viviendas en propiedad nos enraízan a un suelo determinado, y las casas de construcción propia se convierten en el eje central de quién así planifica su vida. Así que son tres escalas en el recorrido vital de las personas por los que podemos, o no, pasar a lo largo de nuestras vidas.

Uno de nuestros objetivos como estudio es el de crear el mejor espacio posible a la medida del cliente y sus necesidades. Y desde mi punto de vista eso significa construir el espacio en el que se sucederán los momentos que esa persona quiere vivir y construir, pequeños momentos que cuando se suceden constituyen toda una vida.

Por eso nos gustan construir espacios que perduren. Que muestren las marcas del tiempo, que tengan «arrugas», que sean atemporales.

A veces no podemos hacerlo, porque en cada proyecto trabajamos sobre los gustos y querencias de cada cliente, pero cuando nos dejan, cuando tenemos que imaginar, esos espacios atemporales que lucen orgullosos el paso del tiempo son nuestros favoritos.

Si quieres saber más sobre cómo trabajamos en el estudio, escríbenos un mail y te responderemos cuanto antes. 

ebom@ebom.es

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