Cómo trabajamos en el estudio

No puedo decir que yo sea una veterana con décadas de profesión en esto del interiorismo, pero con el tiempo una ya acumula una corta experiencia y va aprendiendo los entresijos de la profesión, que en este sector son muchos, y muy desconocidos para la mayoría de los ciudadanos…

Una de las cosas que más me costó entender cuando empecé a ofrecer servicios de diseño era el tema de las tarifas. ¿Cómo se establecen los precios? ¿Cuánto se cobra por las ideas? ¿Qué cree que paga el cliente? ¿Cuánto está dispuesto a pagar por un servicio? ¿Cómo presupuestas un servicio?

Esa es la primera clave: el presupuesto. El cliente quiere saber cuánto le va a costar TODO. Intervención, reforma, diseño y amueblamiento. Y quiere saberlo después de la primera visita. Pero siento deciros que esto no funciona así. Y no porque no queramos. ¿Cómo puedo decirte lo que te va a costar la cocina si todavía no me has dicho lo que quieres? Se puede trabajar con presupuesto previo si el cliente tiene un techo, e incluso se pueden sacar algunas tarifas medias, en el caso de las reformas. Pero cuando hablamos de decoración, eso es imposible. No. No hasta que se han elegido acabados, piezas, calidades, etc. Y ese trabajo lleva a menudo meses.

Así que cuando un cliente entra por la puerta, lo primero que indicamos es nuestra tarifa por servicio.

Decidir qué hacer, cómo hacerlo y por cuánto dinero es lo que hacemos cuando nos contratan. Ese es nuestro trabajo. Y es por ello por lo que pedimos nuestros honorarios.

Si nuestras tarifas le parecen correctas, empieza el trabajo.

  • Primera visita.
  • Propuesta de ideas con precios.
  • Cambios.
  • Presupuesto definitivo de ejecución.

Aquí termina la primera fase de nuestro trabajo. Aquella para la que nos contratasteis hace unas semanas.

Ahora que el cliente dispone de toda la información podrá tomar decisiones mucho más acertadas para la segunda fase.

 

Segunda fase: La ejecución de las ideas

Para realizar la ejecución de uno de nuestros proyectos de interiorismo el cliente puede optar por tres modalidades.

Ejecución integral:

En este caso, dispone de toda la oferta que se ha diseñado en el proyecto. Vienen indicadas tarifas, costes y PVP de todos los productos y materiales.

Ejecución parcial:

Si el cliente desea que únicamente le ayudemos con algunas partidas o servicios, indicaremos de forma clara y transparente el coste que ese servicio tiene con nosotros.

Sin ejecución:

En este caso, el cliente decide contratar la ejecución con otro equipo y realizar las compras por su cuenta.

 

En cualquiera de los casos, intentamos ofrecer tanta información y ayuda como nos es posible. Mi punto de vista es muy práctico respecto al presupuesto, pero el cliente debe saber que no podemos hacer las cosas gratis. La inversión en elementos para la vivienda o las intervenciones en espacios requieren de una inversión considerable. Hay que pensarlo bien, hay que priorizar y hay que ser riguroso, pero eso no significa que no se puedan elevar las expectativas. El miedo a realizar estas intervenciones lleva a menudo a casas incómodas, poco funcionales, muy desordenadas y muy desagradables.

Como os decía hace unas semanas, mi trabajo consiste en que tengáis «ganas de estar en casa«, porque así esa inversión que debéis hacer resulta provechosa y queda amortizada. Nuestro trabajo se «termina» cuando conseguimos ese objetivo y conseguimos transformar ese espacio que no os convence, que no os encaja.

Si queréis que empecemos a trabajar contigo, escríbenos a ebom@ebom.es

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