Inspiración: cómo no, un piso en París

Y no un piso cualquiera. Un piso perfecto. Y lo mejor es eso precisamente, que sea un piso y no una casa maravillosa, con jardín, enorme terraza, etc. No, un piso, urbano, antiguo. Puede ser que tenga los techos altos y que la dimensión total ronde los 100 metros, pero es un piso clásico transformado con un gusto y originalidad exquisitos.

Creo que me gustan todos y cada uno de los detalles. El proyecto es obra de la genial interiorista Charlotte Fequet (un descubrimiento imprescindible). Lo primero que llama la atención es, cómo no, esa celosía en bronce envejecido que separa salón de cocina. El patrón con forma de escamas se repite después en los azulejos del paño de la cocina.

Como pasa con frecuencia en los pisos parisinos, otro de los detalles perfectamente diseñados y ejecutados son las increíbles carpinterías lacadas. El mérito está en el uso arriesgado del color. El acierto es salirse de los tonos neutros para encontrar combinaciones que contrasten, como en las librerías en dos tonos.

Y por último, no os perdáis los cuartos de los niños. Alucinante la resolución para separar el espacio. EL dominio del patrón en las cristaleras con cerco de esta interiorista es casi su seña de identidad. Y aquí nada de blancos, negros o marrones, directamente un hierro esmaltado en azul celeste. ¡Todo un acierto!

¡Por favor, decidme si hay algo que no os gusta en esta casa!

Proyecto: Charlotte Fequet
Visto en: Côté Maison

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