Por qué contratar un decorador

Por qué contratar un decorador

1. Tiempo

Lo primero que tienes que hacer siempre, es configurar el espacio. Medir, medir, medir… Mide cada rincón, cada relieve, no te olvides de los pilares, y ten en cuenta, los rodapiés, los cercos de las puertas, la altura de las ventanas, las cajas de persiana, las irregularidades de los espacios… Apunta cada detalle, cada elemento fijo o variable. Nadie te va a quitar el trabajo de una semana a tiempo completo.

Y muy importante, apunta en un papel lo que quieres conseguir en tu espacio. ¿Qué vas a hacer en él? ¿Quién lo va a usar? ¿Cuánto ocupan los habitantes? ¿Cuáles son las posiciones corporales que se adoptan en este espacio? ¿Qué objetos son imprescindibles para las actividades que se realizan en él? Y cómo estas, decenas de preguntas…

2. Tiempo

La segunda parte es sin duda, la mejor, la más entretenida, la más excitante. La de buscar ideas e inspiración. El estilo y el aspecto que quieres para tu espacio. Pero ojo, tienes que discriminar, no todo es factible. Tu espacio ya tiene una configuración, y con esa premisa se debe “vestir” el conjunto. Esta fase arranca ahora, pero no terminarás con ella hasta que te sientas 100% satisfecho con el espacio. Así que el límite de horas es indeterminado.

3. Tiempo

La búsqueda de productos, materiales y acabados no es tampoco una ciencia compleja, pero si partes de cero, te auguro meses de dedicación buscando los elementos apropiados. Cuando hayas encontrado lo que te gusta, tendrás que comprobar si encaja, cómo se monta o instala, si el color y textura son lo que realmente buscas, si puedes tener una muestra, si te cabe en el espacio.

4. Tiempo

Cuando ya has localizado esa pieza o acabado que es lo que tú quieres, tienes que asegurarte de que encaja bien el conjunto. Lo más importante, medir, medir, medir… Y estruja tu imaginación para visualizar el espacio. Si no lo ves, siempre puedes recurrir a algún programa de diseño. Los hay muy sencillitos, pero que no te permitirán modificar tamaños y diseños en amueblamiento o elementos de carpintería por ejemplo. En una semana de dedicación completa los dominas. Si prefieres algo más fiable o que te permita realmente configurar el espacio que tú quieres, puedes optar por introducirte en programas de 3D, en unos meses puedes familiarizarte con ellos (siempre las versiones demo, claro, que caducan; si no, tendrás que pagar la licencia). Puede que en un año los sepas manejar, pero no sé si la licencia de la demo te permite tanto…

En fin, puedo seguir dándote más razones… Tiempo, tiempo, tiempo… Claro que todo lo puede hacer uno mismo, con más o menos acierto, pero cuando contratamos a alguien para que haga un servicio, es, sobre todo, porque no tenemos tiempo de hacerlo todo.

¡Confía en tu decorador! ¡Te lleva años de ventaja!

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