Proyecto Ebom: salón pequeño y en diagonal I

Proyecto Ebom: salón pequeño y en diagonal I

Este proyecto pertenece a una clienta que tuve hace un par de años. La solicitud fue para aportar ideas de distribución y amueblamiento para un piso pequeño y con una planta muy irregular, con dos estancias en diagonal. Una de estas estancias era la del salón comedor. Una pieza casi triangular con prácticamente un único ángulo de 90º.

Con una planta así, las soluciones no eran fáciles. De hecho, cuando visité la casa, el fondo de la estancia era prácticamente un trastero. La distribución que tenían en origen era con la zona de sofá en la parte del acceso, justo en el espacio de paso entre la puerta a la estancia y la salida a la terraza, con una librería a medida de poco fondo en el tabique entre los dos accesos y un sofá que lo miraba de frente. Tras el sofá, una pequeña mesa de comedor, prácticamente inservible, y el fondo, lleno de cajas.

Para la distribución, les propuse aprovechar el fondo con una librería a medida únicamente para almacenaje, ubicar la zona de estar en ese vértice y colgar la TV en la pared en diagonal para dejarla frente al sofá. Y trasladar en cambio, la zona de comedor al paso entre la entrada y la terraza, de modo que no quedara encajonado e inaccesible al fondo.

El objetivo era eliminar la sensación de embudo que se producía en el vértice del fondo. El ángulo del fondo era ideal para crear una librería a medida, una zona de almacenaje que además contribuyera a encuadrar un poco el espacio, llenando el espacio que si no daba sensación de estrechamiento.

Para aprovechar el espacio y tratándose de una familia pequeña, consideramos que un sofá en L ocupaba menos dando más zonas de asiento alternativas, y adelantando el comedor a la zona de acceso mejorábamos su utilidad, dado que hasta ahora lo tenían anulado en el fondo.

Para dar luminosidad y alegría, y refrescar el espacio, propusimos papeles pintados en la pared frente al sofá, pero tampoco podía contener mucho colorido porque hacia esa zona miraban directamente desde el sofá, para ver la televisión.

También para el comedor optamos por papel.

En las dos zonas probamos con color sobre los planos, pero el efecto siempre creaba una sensación de agobio. Sabíamos que nuestra mejor baza era el papel, porque aportaba muchísima profundidad, pero nos daba miedo el exceso, y además había que convencer a la familia.

En el próximo post, os enseñaremos los 3D y la lista completa de compras que proponíamos para este espacio. ¡Ya lo podéis ver aquí!

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