Nos encanta la personalidad de este apartamento en Roma

Nos encanta la personalidad de este apartamento en Roma

Hoy nos adentramos en la casa de Peter Benson Miller, director de arte de la Academia Americana en Roma. Una de las ventajas que tiene el puesto es poder disfrutar de un apartamento en una villa neorrenacentista, que Miller ha decorado a su gusto con piezas que ha ido atesorando durante décadas.

El apartamento, de techos altos y grandes ventanales, está decorado con personalidad. “Atraído por el diseño italiano y francés de posguerra”, como él mismo dice, ha aprovechado piezas de la casa de sus padres en Estados Unidos, de tiendas de chatarra, mercadillos y de sus viajes por todo el mundo, para darle al apartamento una personalidad propia.

Lo primero que se colocó en el salón fue un sofá tapizado en lino con un estampado floral que otorga colorido y frescura a la estancia. Completan el conjunto dos piezas más en blanco que se sitúan en forma de U frente a la chimenea,  donde hay una colección de jarrones blancos diseñados por Constance Spry.

En otro rincón de la sala encontramos una deliciosa alfombra turca, en color rojo, que combina con los botones y el ribete de un sofá isabelino. La mezcla de estilos y materiales está presente por toda la casa. Piezas de arte contemporáneo encajan perfectamente con elementos clásicos dando como resultado un conjunto acogedor y, sin duda, diferente.

La biblioteca es una de las estancias más originales de la casa. El suelo está cubierto por alfombras superpuestas, compradas durante un viaje que Peter hizo a Turquía. Junto a la ventana encontramos un escritorio, y en el centro de la sala una mesa del siglo XVIII rodeada de cuatro sillas de mimbre. Para completar el espacio se ha colocado una preciosa cama veneciana azul, con motivos florales.

El resto de la casa sigue la línea de originalidad y artística personalidad de su inquilino. La cocina, moderna y luminosa, guarda algunos elementos antiguos que Peter ha recopilado a lo largo de su vida. El baño, con la bañera situada donde antes había una escalera para los sirvientes -no olvidemos que estamos en una villa del siglo XIX-, tiene una original forma redondeada.

Y por toda la casa se reparten cuadros y fotografías enmarcadas que Miller cambia de sitio porque “cuando se pone el arte en la pared y se convierte en algo definitivo, dejas de mirarlo”.

Definitivamente, esta casa nos inspira.

Lo vimos en onekingslane.com

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