¡Que sí, que sí, que ya está aquí, mi nueva zona de trabajo a medida! Ya visteis que la idea era crear una zona de trabajo a medida en el hueco existente en mi frente de librería. La verdad es que teniendo el hueco hecho, ha sido mucho más fácil, desde luego. Cada vez que veía uno de estos espacios de trabajo pensaba que mi salón lo estaba pidiendo a gritos.

Es increíble, a veces posponemos y posponemos proyectos sin ningún por qué y luego cuando los llevamos a cabo pensamos que porqué no los habremos hecho antes. Os aseguro que mi escritorio a medida estaba en mi lista de tareas desde hace más de 14 meses, pero por una cosa o por otra no lo hacía. Ahora por fin me he decidido y no puedo estar más contenta.

Ha sido bastante sencillo. Con un solo tablero de pino macizo (eso sí, el más grueso, de 30 milímetros) he conseguido hacerme la mesa y los estantes, todo cortado a medida. Todos los demás materiales, el papel pintado, la lámpara, la pintura, etc. los tenía en casa, así que lo mejor es que ha resultado económico.

El efecto visual en el salón es mucho más despejado porque deja libre todo el paso de la luz de las ventanas. Si visteis el post sobre el orden en el salón, ya pudisteis percibir los cambios. La verdad es que hablaros sobre el orden en el salón no podía venirme en mejor momento, después de dos semanas dedicada a mover todos los muebles y a dejarlo todo más despejado. Así, ya no está la zona de trabajo entre el salón y el comedor, que es lo que pasaba antes (aquí podéis ver cómo estaba la zona de trabajo). Me ha liberado sobre todo la zona de comedor, aunque todavía sigo ocupándola con mis trastos y mis quita y pon.

Además, dentro de poco llegan muchos tesoros a casa (sí, sí, por Facebook habéis visto un anticipo…) así que necesitaba tener algo de espacio libre. En un próximo post os detallaré las marcas y materiales que he utilizado (¡aunque antes tengo que hacerlo con el hall!).

De momento, os dejo con estas fotos y con mi nueva zona de trabajo. ¡Espero que os guste!