Pon color a tu casa

Ya es hora de que empecemos a arriesgar y de que nos renovemos por dentro y por fuera. Ya está bien de tantos blancos y tantos neutros. El color es luz y la luz es vida, así que vamos a empezar a introducir un poco de color en casa, bien sea en los muebles, en los complementos o en las paredes.

La forma más sencilla y económica de hacerlo es con pintura. Sólo requiere imaginación y delicadeza, para hacer el trabajo con cuidado. A partir de ahí, el límite es el infinito. Podemos crear composiciones, formas geométricas, dibujos, patrones o efectos visuales.

Por ejemplo, si pintamos una diagonal en un tono en contraste, crearemos la sensación de movimiento. Las paredes oscuras siempre crean sensación de profundidad, así que un color oscuro en una zona puede dar la sensación de cambio de volúmenes.

Si el color en las paredes nos da miedo, podemos limitarnos a los detalles. Jugar con los complementos, pequeños objetos de quita y pon. O con los muebles, piezas permanentes que destacarán en el conjunto y darán brillo y luminosidad.

El blanco es bonito y refleja toda la luz, pero nos puede aburrir… Sí. Esa sensación de que algo falta, de que un espacio es frío. El blanco absoluto es duro.

El color también nos ayuda a crear zonas de interés. Podemos llevar toda la atención hacia un sólo elemento. Disimular un defecto, ocultar una mancha o destacar un rincón son motivos suficientes para pintar una raya.

Podemos diferenciar ambientes únicamente con marcar una línea en la pared. Evitamos molduras o efectos de obra y jugamos en cambio con un bote de pintura y una brocha.

Y para los más arriesgados, creamos identidad. Siempre buscamos ese estilo que nos haga diferentes, pues entonces es momento de romper con la neutralidad. Lo bueno es probar, y si no nos gusta, la pintura es de los efectos más fáciles de corregir. ¿No os parece? ¿Os atreveríais con el color?

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