¿Pensando en comprar casa?

Foto: Isabel Escauriaza

Para mí la casa en la que vivo es mi pequeño pedacito de mundo, es mi refugio, mi remanso de paz, el sitio en el que mejor estoy, donde descanso y me completo. Es posiblemente el elemento material más importante de mi vida. No es que necesite un palacio ni una gran mansión, lo que necesito es que me haga sentir confortable y protegida.

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Foto: House & Garden[/one_half]

[one_half_last]Casa nueva puede significar comprar casa. A veces una decisión necesaria. Si esta es nuestra opción, lo primero será tomar una decisión con cabeza. Esta es posiblemente la decisión más costosa en cuanto a presupuesto. La casa es de todas las posesiones que acumulamos a lo largo de nuestra vida el elemento de mayor valor económico, (si no invertimos en arte, curiosamente) y la compra requiere una reflexión y una valoración muy considerable. Ubicación, tamaño, calidades, distribución, etc. En mi opinión, todos ellos elementos imprescindibles a la hora de valorar un inmueble. Claro, que también son elementos que afectan al precio, así que la búsqueda es un proceso serio en el que debemos considerar múltiples variables. Si no lo hacemos por el canal adecuado podemos encontrarnos en un laberinto de opciones.

La búsqueda la podemos afrontar solos, o con ayuda de otros profesionales. Los canales clásicos han sido las inmobiliarias, a los que hoy día se han sumado los portales de internet y muy recientemente las inmobiliarias de bancos, cuya ventaja principal es que nos facilita la financiación.

Tenemos dos opciones, una vivienda comprada para entrar a vivir, de modo que las características sean las que vienen con la casa. Puede ser que nos encontremos con que efectivamente la distribución y los acabados sean realmente lo que nos gusta y nos quedemos con la casa tal cual.

Pero también puede ser que tengamos que llevar a cabo una reforma antes de entrar. Opción muy habitual y más que recomendable para evitarnos posteriores molestias si tenemos que empezar a arreglar la casa cuando ya estamos instalados. En este caso, además de componer la distribución y los espacios a nuestro gusto, tenemos la ventaja de que revisamos las instalaciones y eso nos ayuda a prevenir futuros desastres.[/one_half_last]

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Foto: Homedit[/one_half]

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Foto: Bo Bedre[/one_half_last]

Existen dos corrientes que se enfrentan constantemente en casi todos los ámbitos de la vida: renovación, conservación. Ser purista en cualquiera de las dos líneas nos puede llevar a tomar decisiones extremas, así que lo mejor es el equilibrio. Pero a veces tengo la sensación de que para renovar des echamos todo lo viejo, sobre todo en arquitectura y construcción, y creo que eso nos hace perder el valor estético del paso del tiempo y el alma de nuestros pueblos y ciudades. En este aspecto soy absolutamente partidaria de conservar elementos arquitectónicos del pasado, y buscar la fórmula de hacerlos convivir con el futuro. Os recomiendo un artículo muy interesante que leí recientemente en AD Revista sobre una exposición que organizó el Colegio de Arquitectos Vasco-Navarro en torno a este tema.

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Foto: Grey & Scout

Pienso lo mismo cuando se trata de viviendas, por dentro y por fuera. Creo que el equilibrio (no sólo estético, si no moral y económico también ;P) está en la convivencia del pasado, el presente y el futuro. Asi que en mi opinión este equilibrio es el que debemos buscar a la hora de crear nuestro hogar.

Valorar los elementos clásicos no significa renegar de la modernidad, lo que nos proponemos es hacerlos convivir con los modernos, por ejemplo, nuevos acabados y sobre todo, materiales modernos que nos permiten acceder a comodidades que hace décadas ni nos imaginábamos (suelos vinílicos, revestimientos de microcemento, resinas, paneles adhesivos, etc.).

Desde luego, en todos y cada uno de los elementos que componen una vivienda, lo mejor que podemos hacer es consultar a los expertos y dejarnos asesorar por buenos profesionales. Porque son ellos quienes mejor conocen los productos, porque los han probado, porque han entrado en las entrañas de decenas de casas una y mil veces. Fontaneros, albañiles, electricistas, carpinteros, etc. son los mejores prescriptores para darnos a conocer todas las opciones de un mercado que, os lo aseguro, es ¡enorme!

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Foto: Hans Verstuyft Architecten

En Ebom también funcionamos como prescriptores, desde luego, pero no nos consideramos expertos en reformas, si no más bien del último retoque, del detalle, de lo que concierne al estilo en la casa. Así que tampoco podéis dejar de visitarnos si afrontáis el proyecto de una casa nueva este año.

En cualquier caso, ¿vosotros qué os consideráis? ¿renovadores o conservadores?

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2 Comentarios
  • Laia
    Publicado el 14:05h, 18 enero Responder

    Comparto contigo la idea de que una casa tiene que ser un refugio para quién la habita. Es importante llegar a casa después de un día largo de trabajo y sentirte a salvo y reconfortado.
    Conservar siempre que se pueda, y combinar con elementos renovados. Hay que aprender a encontrar el punto de equilibrio, como en todo. Sea como sea, conseguir crear la atmósfera acertada para cada uno es una cuestión de analizar necesidades, aprovechar recursos, y ponerse a ello con esfuerzo y dedicación. ¡Esa es la clave!

    • Isabel
      Publicado el 09:12h, 19 enero Responder

      Tienes toda la razón!!! Lo has dicho mejor que yo!!!

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