Luz y materiales en una casa australiana

Antes de adentrarme en las entrañas de la profesión del interiorista, solía pensar que las casas más hermosas eran las que decoraban sus dueños, que las casas decoradas por profesionales eran frías, rígidas, demasiado calculadas. Sin embargo ahora estoy aprendiendo a valorar este trabajo, a admirarlo, respetarlo y adorarlo. Ahora comprendo que un interiorista calcula la mejor manera de disponer los espacios, de crear llenos y vacíos dentro de las estancias, de buscar el auténtico bienestar de las personas en el lugar que más nos importa: nuestra casa (y/o nuestro lugar de trabajo).

Sea interiorista o decorador, el trabajo de un buen profesional requiere muchísimas horas de trabajo esbozando la mejor solución frente al dilema del orden, el color, la luz y la distribución. Finalmente, el resultado son composiciones equilibradas, atractivas, hermosas, placenteras.

Esta casa es obra de la interiorista australiana Romaine Alwill y sólo una profesional con su experiencia puede ser capaz de crear espacios en los que la luz se multiplica, en los que el orden se hace fácil y en los que impera el equilibrio dominado por las materias primas cálidas y auténticas.

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